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  Lona, J. L.: EL ASESINATO DE UN NIÑO JAMÁS PUEDE SER UN DERECHO
    3 de Noviembre de 2006
 

EL ASESINATO DE UN NIÑO JAMÁS PUEDE SER UN DERECHO

Grave retroceso de los Derechos Humanos en el Senado Nacional

 

Reflexión de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis sobre el Protocolo del CEDAW (3 de noviembre de 2006)

 

La Cámara de Senadores de la Nación acaba de aprobar, a propuesta del Poder Ejecutivo, el Protocolo Facultativo de la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer).

 

La Iglesia está firmemente comprometida a favor de los derechos de la mujer, inseparables de su altísima dignidad como persona humana creada a imagen y semejanza de Dios,  tal como el varón.

 

Pero en nuestro tiempo, la causa de los derechos de la mujer es invocada de la manera más aberrante, pretendiendo que entre esos derechos legítimos está incluido el derecho al aborto. Y el aborto, como lo afirmó vigorosamente el Concilio Vaticano II, es un “crimen abominable”, (Gaudium et Spes, 51). Un crimen cometido contra el ser humano más inocente e indefenso: el niño que aún no ha nacido, pero que está lleno de vida en el vientre de su madre. El es también persona humana con dignidad y derechos propios, y su primerísimo derecho es el derecho a nacer, el derecho a la vida. Es absurdamente falso tratarlo como si fuera una parte indistinta del cuerpo femenino, que puede ser extirpada sin ninguna carga de conciencia. Es un hijo, un nuevo ser viviente.

 

La gravedad de haber aprobado ese Protocolo Facultativo de la Convención -que por su carácter opcional podría haber sido rechazado cómo lo han hecho otros países- consiste en la aceptación de un Comité de Seguimiento abiertamente abortista, que pretendiendo defender los Derechos de la mujer, se ha constituido en un Organismo Supranacional que interviene activamente avanzando sobre la soberanía de los Países, en favor de la legalización y promoción oficial del aborto.

 

Se ha tomado una decisión que afecta nuestra soberanía nacional, y significa un avance de la Argentina en el trágico camino de la Cultura de la Muerte, tan claramente significada por el aborto.

 

Evitemos todo desánimo. La luz de la Verdad natural y revelada seguirá brillando. Y Dios nos seguirá dando fuerzas para recibirla, ser renovadamente iluminados, y de tal manera poder iluminar a otros. Es nuestro deber como ciudadanos argentinos y como fieles cristianos. Todos podemos cumplirlo.

 

Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis

San Luis, 3 de noviembre de 2006