Home
Acerca de NG
Noticias
Documentos
Artículos
Links de Interés
Contáctenos
Suscripción

 
 
  Artículos
 
 
  Serrano, R.: La cruzada progay del Banco Mundial
    11 de Agosto de 2014
 

La cruzada progay del Banco Mundial

Rafael Serrano

 

Muchas discriminaciones hay en el mundo, pero solo una impedirá que un país reciba créditos del Banco Mundial (BM). Su presidente, Jim Yong Kim, ha definido como “tarea urgente” el esfuerzo para “eliminar toda discriminación institucionalizada” contra los homosexuales.

El BM da dinero al Yemen, entre otros países donde las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres; a Myanmar, uno de los que maltratan a minorías; a China, que a esto último añade una discriminación institucionalizada contra los creyentes.

En cambio, Kim ha decidido suspender un crédito de 90 millones de dólares a Uganda porque allí se aprobó, a finales de febrero, una ley que penaliza los actos homosexuales. También ha ordenado una revisión general de las políticas de préstamo, para asegurar que el BM no contribuye a la discriminación contra los homosexuales, y se ha reunido con organizaciones gais para estudiar el asunto.

Decisión arbitraria

The Economist, que coincide con Kim en el deseo de igualdad de derechos para los homosexuales, sin embargo le critica por meterse donde no le llaman. El BM, señala el semanario en un editorial2, tiene prohibido por sus estatutos desarrollar actividades políticas, y debe otorgar sus créditos y donaciones atendiendo a criterios económicos, en busca de la mayor eficacia para combatir la pobreza, que es su cometido. Adoptar la causa gay no está justificado por los fines del BM y además los perjudica.

En efecto, dice The Economist, el crédito dejado en suspenso era para mejorar las clínicas de maternidad en Uganda, país con una elevada mortalidad infantil. No dar ese dinero, que equivale a la quinta parte del presupuesto de sanidad ugandés, sin duda no va aliviar la pobreza de la población.

Además, leyes como la de Uganda hay en unos 70 países más, 38 de ellos africanos (la mayor parte del continente). Nigeria, también receptora de créditos del BM, aprobó en enero otra similar. Castigar a Uganda es una incoherencia que desacredita los motivos de Kim.

En fin, el enfoque progay que Kim quiere dar al Banco es arbitrario. “De las muchas formas de fanatismo que el Banco podría combatir –dice el editorial–, no está claro que las leyes antigay sean las más perjudiciales para los pobres”. Otras, como la discriminación contra las mujeres, tienen efectos mucho peores. Por ejemplo, no escolarizar a las niñas constituye un obstáculo serio al desarrollo, que es la competencia del BM.

Economist comenta que el intento de Kim le reporta aplausos en Washington, pero tiene consecuencias perversas donde en definitiva interesa. “El banco es más eficaz cuando los países lo ven como un socio económico, no como un mandón que viene con imposiciones occidentales”. Cuando el presidente ugandés Yoweri Museveni firmó la ley de homosexualidad, dijo hacerlo, entre otros motivos, “para demostrar la independencia de Uganda frente a las presiones y la provocación de Occidente”.

Si Kim cree que con la suspensión del crédito impone una pena merecida al homófobo gobierno de Kampala, se equivoca. Golpea las cabezas de los ugandeses, porque ellos son los perjudicados, y además porque la opinión de Museveni es la del pueblo, como en casi toda África. Lo muestra una encuesta3 del Pew Research Center. A la pregunta de si la sociedad debe admitir la homosexualidad, responden “no” el 96% de los ugandeses, el 98% de los nigerianos… Ahí se ve que, en efecto, la aceptación de la homosexualidad es una postura occidental, mayoritaria en Norteamérica y Europa, y entre los latinoamericanos en menor medida, pero impopular en las otras regiones del mundo.

Eso explica que las campañas occidentales sean percibidas como un empeño imperialista en países tan sensibles por haber sufrido el colonialismo. Más aún porque, como no convencen a los destinatarios, solo pueden tener éxito mediante la coacción. Dijo 4The Economist cuando se aprobó la ley nigeriana: “Los reproches occidentales han frenado el progreso de proyectos de ley antigay en algunos países, como Malaui, que depende de la ayuda extranjera. Pero tales presiones tienen poco efecto en Nigeria, que exporta petróleo por valor de unos 200 millones de dólares diarios, principalmente a Occidente”.

Cruzada selectiva

El complejo de superioridad moral que muestra Occidente en materia gay lo hace ciego a las convicciones ajenas. El año pasado, parecía que Taiwán sería el primer país asiático en legalizar el matrimonio homosexual. Pero en noviembre, cuando unos parlamentarios presentaron la proposición de ley, una protesta pública congregó a más de 150.000 personas en Taipei. The Economist5 calificó la reacción popular de “sorprendentemente amplia”. Está claro que quien se lleva una sorpresa, no comprende. Y eso es lo que suele pasar con los occidentales que propagan el credo gay.

Si se pretende que otros muestren mayor tolerancia, habrá que entender sus razones, sin descartarlas como simple fanatismo. Será necesario convencerles de que pueden mantener sus ideas y formas de vida sin necesidad de penalizar los actos homosexuales; de que revocar tales leyes no implica abrir la puerta a la promoción pública de algo que consideran reprobable y socialmente dañino; de que ello tendría ventajas, como favorecer la lucha contra el sida al facilitar la detección de infecciones en homosexuales, que son un grupo de riesgo (aunque no el principal en África).

En cambio, con el sermoneo y el pisar fuerte que a menudo se emplea, los líderes occidentales pueden sentirse muy satisfechos de sí mismos, pero no tienen credibilidad entre aquellos a quienes dirigen sus advertencias. Cuando Museveni firmó la ley antigay, la Secretaría de Estado norteamericana reaccionó con una severidad que no se le ha visto frente a desmanes del régimen chino. Sabemos que Estados Unidos y sus aliados no pueden parar todos los males del mundo. Precisamente por eso, la cruzada selectiva a favor de los homosexuales resulta contraproducente.

1 http://www.aceprensa.com/printed-edition/

2 http://www.economist.com/news/leaders/21600684-why-world-banks-focus-gay-rights-misguided-right-cause-wrong-battle

3 http://www.pewglobal.org/2013/06/04/the-global-divide-on-homosexuality/

4 http://www.economist.com/news/middle-east-and-africa/21594311-africas-most-populous-country-joins-anti-gay-brigade-glum-gays

5 http://www.economist.com/news/asia/21591232-move-legalise-same-sex-marriage-provokes-surprisingly-large-backlash-going-nuclear

Fuente: ACEPRENSA, 16 abril 2014