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  DE ELIZALDE, M.: SOBRE LA DEFENSA DE LA VIDA Y LA ÉTICA SEXUAL Y REPRODUCTIVA
    18 de Agosto de 2006
 

SOBRE LA DEFENSA DE LA VIDA Y LA ÉTICA
SEXUAL Y REPRODUCTIVA

COMUNICADO DE MONS. MARTÍN DE ELIZALDE
OBISPO DE SANTO DOMINGO EN NUEVE DE JULIO

En las últimas semanas la sociedad argentina ha sido conmovida por acontecimientos que afectan seriamente su presente y su futuro. Se promueven desde distintos ámbitos actitudes que conducen a una situación contraria a la ley divina y a la conciencia de nuestros conciudadanos, no solo católicos y cristianos, sino de todos los que sostienen una opción moral y de acuerdo a la propia naturaleza humana. Si bien cada uno de esos hechos tiene su propia importancia, la coincidencia de los mismos les confiere aún mayor gravedad. Se trata, sin duda, de una ofensiva que, por diferentes caminos, intenta alcanzar de una vez  por todas aquellos objetivos que terminarán por configurar un nuevo modelo para nuestra Patria y para el mundo entero. Señalémoslos para no callar en nuestro deber; como testigos del Evangelio nos corresponde afirmar la verdad y confortar en la fidelidad a nuestros hermanos. 

El aborto

Nuevamente se ha dado en nuestro país el que, un caso particular, sumamente doloroso para las personas involucradas, se convierta en el argumento para promover acciones con un alcance general; de un hecho concreto y circunscrito, aunque no infrecuente, se extrae una consecuencia que deberá aplicarse, según el modelo cultural impuesto, a todas las circunstancias similares. Es lo que sucede con la joven incapaz, embarazada, para quien se pedía el pretendido "derecho de abortar", fundándose en que esa concepción es el resultado de una violación. Este hecho ha tenido vasta repercusión en los medios informativos, y ha sido objeto de la solicitud de autoridades políticas y judiciales, de la Provincia de Buenos Aires y de la Nación, que no solo expresaron sus pareceres particulares sobre la ley vigente, sino que, a partir de esa base, solicitaron se ampliase la posibilidad del aborto en nuestra legislación. El pedido de la madre de la mujer afectada no fue tenido en cuenta, por la resolución de una magistrada íntegra, que actuó conforme a derecho y deberá ahora sufrir injustamente las consecuencias de oponerse al pensamiento llamado "progresista". Este tiene a su favor el apoyo del Ministro de Salud de la Nación y el silencio complaciente de las autoridades. Los mismos profesionales que debían intervenir, de acuerdo al fallo de la Corte provincial, declinaron hacerlo por razones médicas. Y el caso se ha reducido al fin a un reclamo económico de parte de la familia de la embarazada, como si todo el problema radicara allí. Ahora, en Mendoza, se ha producido un caso semejante, y no hay duda que así continuaremos, con el objetivo declarado de conseguir la liberalización del aborto. Hay que afirmar que no siempre lo que es legal es ético. No siempre lo que la ley propone como posible - no punible, en este caso - es de ejecución obligatoria.

La violación

La violación, en todos los casos, pero más aún cuando la sufre un menor o quien padece una disminución de sus facultades, es ciertamente un hecho muy grave, que merece la aplicación rigurosa de la ley para castigar al culpable y evitar la repetición del hecho. Las consecuencias para la persona que sufrió tal ataque son serias, por lo que debe recibir la atención necesaria. Pero no se puede aceptar que se considere al aborto como el primero y el más urgente entre los remedios para paliar las consecuencias de este hecho aberrante, que es la violación. La destrucción de una vida inocente no borrará las marcas de un suceso sumamente grave. Parece más bien un intento de retrotraer la situación a un estado anterior a la violación, quitando de la vista cuanto pueda recordarla, pero sin considerar el conjunto de circunstancias tan afligentes en la vida de la persona afectada y en la vida que comienza, del ser concebido, y sin emprender aquellas acciones que sanen las heridas del alma y restablezcan en la persona la salud espiritual y corporal, el equilibrio y la confianza, orientándola hacia un proyecto de vida y no de muerte, con una respuesta de donación generosa y no de destrucción.

Un hecho tan negativo y doloroso como es la violación, debería tener una solución positiva, abrazando la vida que se ha gestado, para que la sociedad, - que es indiferente tantas veces frente al dolor de las personas y que es también en alguna medida responsable de estos sucesos por los paradigmas de acuerdo a los cuales vive -, se renueve con el milagro de la vida, dándole esa carga de amor, de reciprocidad, de cuidados solícitos, de responsabilidad, que por desgracia estuvo ausente en un principio. A partir de un crimen no deben justificarse otros; lo que estamos viviendo estos días demuestra la gravedad del mal que aqueja a la sociedad argentina.

Nuestras leyes sobre el respeto a la vida son de hecho interpretadas de manera dispar por quienes deben aplicarlas. Afloran casi constantemente las manifestaciones de un pensamiento permisivo, abierto a una práctica extendida del aborto. El caso particular que nos ocupa ha servido para alimentar, otra vez, el debate, para sustentar actitudes llamadas "progresistas", para envolver en la niebla de una discusión que pasa de los detalles de procedimiento y de los alcances efectivos de una ley - en conflicto con otras prescripciones de carácter constitucional, según lo expresa el luminoso dictamen de la minoría en la Corte de la Provincia -, a una confusa invasión mediática, donde se recurre a la compasión mal entendida y se alude a eventuales peligros, con el argumento de las desordenadas conductas sociales de hoy.

La educación sexual

Al mismo tiempo que se debate la nueva ley de Educación, trascendente para toda la comunidad de nuestra Patria, pero sin esperar los resultados de la consulta realizada al respecto y sin la debida convocatoria a los sectores que están involucrados en el tema, en primer lugar las familias, se ha aprobado una norma legal que establece la educación sexual obligatoria en las escuelas. ¿Qué es la educación sexual escolar, obligatoria? ¿Qué se entiende bajo este título? Pareciera que consiste en distribuir información sobre métodos anticonceptivos, en la difusión de una comprensión sicologista y previamente determinada del lugar de las relaciones sexuales en la adolescencia y la juventud, en la justificación de actitudes que en nada contribuyen a la formación de la voluntad, prescinden del carácter de las personas y de la finalidad interpersonal y trascendental de la sexualidad. Es otro signo que tiene que ponernos en estado de alerta, porque esta "educación" es parcial y dirigida por intereses espurios y no va a contribuir a la formación integral de las personas. En última instancia se dirige a demostrar también que es preciso "liberalizar" las costumbres, ahora con una cobertura o excusa "educativa".

La esterilización quirúrgica

Hay un hecho gravísimo que no ha suscitado la reacción que debía tener, y es la ley sobre la esterilización quirúrgica de hombres - vasectomía - y de mujeres - ligadura de trompas. La mutilación del propio cuerpo con una finalidad preventiva, además de constituir en sí misma un mal, llevará sin duda a dos tipos de consecuencias: primero, a la ligereza de la iniciativa de la mutilación seguirán los efectos nocivos para la persona y para la pareja, por una decisión irreversible o de difícil recuperación; segundo, una mayor indiferencia en el uso de la sexualidad física, con la garantía de que no habrá fecundación. El efecto negativo de la propagación del preservativo, - ya no como instrumento contraceptivo, que es además gravemente ilícito, sino como resguardo para la salud a causa de la propagación de las enfermedades de contagio venéreo -, es de lo más grave, porque va incorporando al inconsciente de nuestros jóvenes la irresponsabilidad de las decisiones. Otra vez se trata de la "banalización" del acto sexual, que es en sí mismo un noble gesto de amor, de compromiso, de apertura a la vida, de integración entre los esposos y de proyección familiar. El maltusianismo de otro tiempo propagó las prácticas contraceptivas, el egoísmo y el hedonismo las difundieron y justificaron, las políticas fundadas en una cultura subjetivista, centrada en el bienestar individual,  las han convertido en principios de gobierno, comprometiendo a las autoridades en estas campañas inmorales y desmoralizadoras.

El respeto por la conciencia

Queda, en fin, otro aspecto que es también de suma importancia, y es el derecho de cada persona a la libertad de vivir conforme a su fe y a sus creencias, manteniendo las pautas del respeto a la vida y los valores esenciales de la familia y de la convivencia social. Una legislación que va cercenando el campo de las libertades legítimas, que se vuelve abusiva cuando debe tutelar a los incapaces y los pobres en medios económicos y en cultura, y no lo hace, sino que por medio de una política compulsiva de regulaciónl, avanza sobre los cuerpos y las almas, es un hecho preocupante, sumamente preocupante, y por desgracia ya presente en la Argentina. A ello se agrega la violación del derecho de actuar conforme a la conciencia que tiene cada profesional, cada magistrado, cada padre y madre de familia,  cada joven. En este sentido el rechazo a aceptar la negativa de aquellos establecimientos de salud, confesionales o no, que no consideren posible en conciencia la realización de prácticas abortivas o mutilatorias, es un abuso gravísimo..

No se trata de una defensa de derechos particulares o privados, en un sentido subjetivo o individualista, sino de una cuestión fundamental: el respeto por la vida y la promoción de una conducta que sea consecuente con ella. La difusión de la inmoralidad sexual, la justificación de las actitudes aberrantes en este ámbito, la frívola destrucción de la vida, como si esta no fuera más que una consecuencia no querida o defectuosa de los actos inmorales, la instrucción sobre prácticas y métodos de modo que no queden rastros ni secuelas, son el resultado nada desdeñable de una situación terriblemente grave: el vaciamiento moral de nuestra sociedad. No solo los cristianos, todos los hombres y mujeres de buena voluntad deben reaccionar antes de llegar a situaciones que no tendrán retorno. Y la responsabilidad de los políticos es inexcusable. La conciencia de los electores deberá hacérselo saber, exigiendo a sus representantes que reflejen los ideales que deben modelar a la sociedad, y no que los combatan y anulen. Los profesionales católicos están, por su parte, moralmente obligados a formarse e informarse acerca de la doctrina de la Iglesia, para actuar de acuerdo con ella y para trasmitir a los que solicitan sus servicios una propuesta que les permita obrar con justicia y misericordia.

Pido a Dios Nuestro Señor, autor de la vida, que derrame su misericordia sobre quienes son responsables de una situación que es tan dolorosa y perjudicial para el conjunto de la familia argentina, causa de innumerables sufrimientos en hermanos y hermanas nuestros. Que Él nos ilumine para reconocer los caminos que debemos transitar, y nos permita alcanzar los frutos de las actitudes generosas, en comunión con el designio del Creador.

Nueve de Julio (Argentina), 18 de agosto de 2006

Mons. Martín de Elizalde OSB
Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio