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  ONU-EL CAIRO+5: INTERVENCIÓN DE LA SANTA SEDE PRECOM DE EL CAIRO+5
 
 
  169 28 de Abril de 1999
 

EL CAIRO+5 (NOVENA PARTE)

INTERVENCIÓN DE LA SANTA SEDE EN LA REUNIÓN PREPARATORIA PARA EL CAIRO+5
Fuente: Propias y Zenit, 30-3-99

Monseñor James T. McHugh, de la delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, intervino en la reunión preparatoria de la sesión de la Asamblea General de la ONU, que del 30 de junio hasta el 2 de julio, examinará el cumplimiento del Programa de Acción de El Cairo, llamada El Cairo+5. La reunión preparatoria, prorrogada el 31 de marzo, continuará el estudio del documento el 5, 6 y 7 de mayo. (vid. Noticias Globales 164)

Desarrollo integral

El representante de la Santa Sede comenzó su intervención confirmando los esfuerzos de la Santa Sede por encontrar soluciones a los múltiples problemas que afligen a los países en vías de desarrollo.

En concreto, el obispo McHugh exigió mayor atención por los temas relacionados con el desarrollo. De este modo, el delegado vaticano, puso de manifiesto el papel decisivo de la educación, de los servicios sanitarios, del agua potable y la eliminación de las enfermedades. A la hora de aplicar programas de desarrollo, recordó que ha de prestarse atención primaria a la dignidad de la persona y los derechos humanos fundamentales, especialmente el derecho a la vida. En este sentido, no se puede marginar el respeto por los diversos valores religiosos, éticos y culturales de las personas.

Salud reproductiva

Monseñor McHugh aclaró que la Santa Sede considera que «el verdadero desarrollo nunca puede ser reducido a la mera dimensión física» y denunció, en este contexto, que se ha dado «una de atención desproporcionada al concepto muy limitado de salud reproductiva». La Conferencia de El Cairo no sólo habló de salud reproductiva -como podría parecer al leer el discurso de apertura de la reunión de Nueva York pronunciado por la directora del Fondo de Población de las Naciones Unidas, Nafis Sadik-, sino que afrontó de lleno los desafíos de la educación, de la participación de la mujer en el desarrollo, el reconocimiento de la familia como la célula básica de la sociedad y el rechazo de la coerción en la aplicación de los programas de control de la población.

Por lo que se refiere a la familia, monseñor McHugh reivindicó la responsabilidad que los padres tienen en materia de educación sexual. Según el representante de la Santa Sede, no se puede aceptar un concepto individualista de la sexualidad, promovido por algunas delegaciones durante la Conferencia de El Cairo. Se trataba de una crítica implícita de los programas del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, apoyado por la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos, que al aplicar las conclusiones de El Cairo pretenden explícitamente marginar a los padres de familia de la educación sexual de los hijos.

La cuestión del aborto

El representante de la Santa Sede recordó ante los representantes de los diferentes países convocados por la ONU que el Programa de Acción de El Cairo confirma el rechazo del uso del aborto como un medio legítimo de la planificación familiar. Por lo que se refiere a las píldoras del «día después» (anticoncepción de emergencia), monseñor McHugh aclaró que se trata de auténticos métodos abortivos. Por tanto, no pueden ser considerados como un instrumentos de planificación familiar y «mucho menos como aplicación de un derecho reproductivo nebuloso y poco definido». La Santa Sede considera esas prácticas como abortivas y, en algunos casos, «contrarias a los sistemas legislativos nacionales que garantizan la protección legal de la vida humana desde el momento de la concepción».

La Santa Sede confirmó su rechazo al reconocimiento del aborto como «derecho» del hombre, en respuesta a aquellas políticas de control demográfico que se basan en «nuevas categorías de derechos personales o incluyen los servicios sanitarios que promueven "el aborto seguro"» «El aborto nunca es seguro para el niño no nacido y con frecuencia implica peligros físicos y psicológicos para la madre», recordó monseñor McHugh.

Cabe recordar que la Directora Ejecutiva del Fondo para la Población, Nafis Sadik, al dirigirse a los participantes en la inauguración de las sesiones de esta reunión, dijo que las cuestiones demográficas ya no pasaban por las estadísticas sino por los derechos humanos. Sadik expresa con esas palabras el cambio de argumentación que, desde hace años, se está dando en la ONU: ante el fracaso de las estadísticas alarmistas sobre el aumento de la población, se encara el tema de la estabilización de la población a través de buscar que se reconozcan mundialmente los nuevos derechos humanos, entre ellos el derecho al aborto. De lo que se trata es de impedir a toda costa que la población de los países pobres crezca. (cfr. PONTIFICIO CONSEJO PARA LA FAMILIA, Declaración sobre la disminución de la fecundidad en el mundo, 25-2-98). FIN